El arquitecto y artista plástico Luis Benedit, pionero en el uso de seres vivos en sus obras, falleció a los 73 años. Autor de una extensa obra signada por la búsqueda de una identidad nacional y los aportes a la memoria cultural, su trabajo cruzó arte, ciencia y diseño, y se ubicó dentro de una línea conceptual. Artistas, arquitectos, historiadores del arte y funcionarios despidieron a Benedit y remarcaron el valor de su legado, su incidencia en el arte argentino y su cálida personalidad.
Clorindo Testa, que junto a Benedit y Jacques Bedel remodeló el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, expresó que para él fue una noticia muy triste. "En el arte argentino fue uno de los personajes más importantes, su pintura era muy personal y bella", comentó.
En los años 70 realizó experiencias de arte-ciencia y produjo distintos hábitats artificiales para animales y vegetales. Uno de ellos, Biotrón -en el que incluyó 4.000 mil abejas- representó a la Argentina en la Bienal de Venecia. Fue miembro del famoso Cayc, que a principios de los 70 creó el crítico y curador Jorge Glusberg.
"Lo mío es figurativo de base conceptual. Creo que la arquitectura me ha influenciado más en la parte artística antes que al revés. Me imagino las obras, instalaciones, esculturas u objetos prácticamente por completo antes de hacerlos", reveló una vez. Su obra se inscribe dentro de las manifestaciones del arte conceptual ligado al ecologismo y a la temática del campo.
Luis Benedit efectuó varias visitas a Tucumán; en una de ellas expresó su respaldo al proyecto del grupo La Baulera de instalar en El Abasto un Museo de Arte Contemporáneo (incluso firmó su adhesión junto a otros intelectuales). En otra oportunidad intervino en el debate sobre la defensa del patrimonio cultural, e insistió sobre la valorización de la zona del Abasto y en crear un corredor cultural.